He podido observar como es muy frecuente que las personas se prometan así mismos en el futuro una vida mejor, cambiar su propia vida en definitiva, ser mejores personas, pero ¿Cómo pueden estar esas personas tan seguras de que vivirán en el futuro?, por lo tanto, mi recomendación es siempre realizar un testamento con tiempo de sobra, sin embargo, algunas personas deciden rechazar la elaboración del mismo por temor a morir, pero esto no es así, no es para morir antes sino para morir más tranquilo. Este testamento ha de ser lo más claro posible sin espacio ninguno a que existan ambigüedades, la vida no debe ser simplemente acumular riquezas y "vivir como un rey", dado que no tiene sentido, no se debe caer en la avaricia dado que no se tiene realmente algo sino se es capaz de darlo a alguien. En definitiva cualquier ser humano debe prepararse para la muerte, encargarse de su vida, la muerte además, nos puede impulsar a tener una vida mucho más verdadera y realista. A la edad de 61 años ya comencé a prepararme para la muerte donando todos los libros de mi biblioteca. En lo que respecta a mi caso, fallecí en el año 1529 en Basilea, alrededor de una edad de setenta años ya viejo y cansado, por otro lado mis amigos Fisher y Moro habían sido ejecutados en el año 1535, siendo mi postura una vez más, ambigua.
